Educación en la oficina. El desafió de los analistas de capacitación y desarrollo.
Muchos de nosotros hemos abierto los
ojos con asombro frente a comportamientos que a todas luces no son laboralmente
aceptados. Por ejemplo: una compañera de trabajo que mezcla lo personal con lo
laboral, un compañero que no formaliza lo versado a través de un correo, una
jefa que no puede trabajar con compañeros varones porqué ha tenido
desencuentros sociales en un pretérito pasado y en consecuencia solo contrata
mujeres contraviniendo la Ley General del Trabajo. Un asistente de selección
que no respeta el espacio común, un coordinador de marketing con doble
discurso, un gerente de gestión humana con doble moral que no humaniza la
empresa y solo se dedica a las gestiones administrativas del puesto. Adocenados
que hacen comentarios machistas y vejan la imagen femenina de sus compañeras.
Hembras que se respetan vestidas con sastre que arguyen hacer el trabajo mucho
mejor que los hombres por tener "sexto sentido" y forjan una
segregación sexual de nuevo cuño sosteniendo que las mujeres son
"multitask" y los hombres no. Un compañero de área que aprovechando
tu ausencia contesta el celular corporativo que te asignó la empresa; entre
otros ejemplos que podrían decantar en una visión dramatizada de las cosas.
En un país donde la policía se escapa de la policía...
Cuando la instrucción universitaria
no es suficiente, obtendremos en el mercado laboral, administradores,
mercadólogos, relacionistas industriales, abogados y contadores hábiles hasta
el hastió. Muy diligentes en sus funciones pero paradójicamente generadores de
un mal clima laboral y esto porqué existe una diametral diferencia entre
educación e instrucción. El contraste se ve reflejado en indicadores clave de
rendimiento a nivel macro que arguyen que el Perú es el país con mayor cantidad
de universidades pero paradójicamente es uno de los países con menor índice de educación.
La educación es ver
el mundo de una latitud culta, cultivada, animalista e intelectual construida
en valores y normas de convivencia.
Debemos tener en cuenta que una
oficina es un espacio compartido y contar con personal poco educado
laboralmente hablando será un obstáculo para trabajar en equipo. Por eso
sostengo que en la universidad se nos debería enseñar etiqueta empresarial, inteligencia
social y profundizar mucho en el sistema límbico (sistema de las emociones
liderado por el lóbulo frontal).
El desarrollo organizacional no debe
limitarse a las capacitaciones corporativas en habilidades duras sino a un mix
entre habilidades transversales y conocimientos prácticos. Existen reglas de convivencia
social las cuales su ausencia trascienden más allá del barrio o el condominio
en el cual vivimos e impactan en el ámbito laboral perjudicando las buenas
praxis; sin embargo, estas carencias no son avizoradas como un problema
corporativo y se olvidan en un mar de correos institucionales o ante el
beneplácito y la anuencia agazapada de los analistas de capacitación y desarrollo.
El escapismo del oficinista.
48 horas de trabajo a la semana
significa para muchos empleados un escarmiento y en coherencia con ello es que
llegando el día viernes optan por al escapismo festivo que prodiga el alcohol o
el desenfreno y fungen de autómatas decadentes.
En contraposición, algunos colaboradores
más costumbristas optan por pasar tiempo con la esposa o los hijos pero todos
al fin convergen y recurren al éxodo rumbo a un lugar lejos de oficina ya que
esta no es un ambiente cómodo para ellos.
Siempre he sido un fervoroso creyente
que el clima laboral proviene de las cabezas; no obstante, por experiencia
sostengo que los colaboradores de rangos medios pueden aportar mucho para que
sus compañeros dentro de la misma cadena de mando se sientan cómodos con la
empresa.
Algunos pautas normativas que utilizo con mi equipo de trabajo para
fomentar la educación laboral:
1) Siempre contesta los correos o deja constancia que estas en vías de
responder.
2) Después de una reunión corporativa alguien debe formalizar los puntos
versados en un correo dirigido a todos los asistentes de la reunión.
3) En la oficina está prohibido alzar la voz ya que este es un espacio
común.
4) Está prohibido los chistes de género.
5) No existen mujeres multitask, hombres y mujeres son iguales.
6) No existen machos peruanos que se respetan con todas las patentes
(prohibidos chistes machistas)
7) Cada miembro del equipo debe utilizar una agenda.
8) Saludo y despedido en la oficina y en los pasillos.
9) Gramática y Ortografía impecable. Prohibido correos primariosos.
10) Prohibido hablar de la vida privada en oficina.
Fernando Carranza Escritor de domingos y feriados

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