domingo, 24 de septiembre de 2017

Fernando Carranza Vásquez

La educación es causa y no consecuencia de la economía.
Antes de la era industrial, el desarrollo y el crecimiento del PBI estaba basado en dos actividades económicas, la artesanía y la agricultura. Durante este periodo, muchas escuelas públicas se erigieron en pro de “educar” a los hijos de los agricultores y artesanos. Sin embargo, hubo controversia debido a que si los hijos estudiaban, la mano de obra in situ disminuiría, esto debido a que las sociedades de agricultores y artesanos estaba constituida por familias. A colación de esta discordancia es que las escuelas optaron por estructurar un sistema educativo muy similar al sistema de trabajo. Regido por horarios inamovibles y por enseñanzas estrechamente relacionadas a las labores que se desempeñaban, esto para motivar el flujo circular de la renta y colaborar de manera indirecta con el sistema imperante. Esta tónica se replicó en la era industrial y post industrial y es la que ha reverberado hasta nuestros días, con la diferencia que ahora el sistema hegemónico está configurado por empresas y círculos de poder. Ahora bien, cada vez que escuches un timbre de campana indicando el término de una clase y el inicio de otra o tu profesor regañándote y hasta no dejarte entrar al aula por haber llegado tarde, inmediatamente debe acometer a tu mente la similitud que existe entre el trabajo de oficina y una escuela en términos de disciplina industrial.

Estamos inmersos en un sistema educativo anacrónico y cavernario donde somos adoctrinados en las escuelas y universidades para trabajar en pro de un sistema obsoleto que pone como eje central el “tener” y el trabajo para otras personas; soslayando el emprendurismo y el desarrollo del "SER" cuyas variantes son el motor de un economía de nuevo cuño.

Quizá por eso es que me río con desenfado cuando escucho a un ministro de educación indicar que el problema medular en el Perú es la currícula. No hacemos nada cambiando o mejorando el sistema educativo imperante cuando la tarea fundamental es reformularlo y para esto debemos comenzar cambiando la metodología de enseñanza tanto en escuelas como en universidades.
Fernando Carranza Vásquez.



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