viernes, 15 de septiembre de 2017

Fernando Carranza Vásquez

El anacrónico Presidente Gonzalo y su obsoleta (por no decir cavernaria) Ideología Maoísta.

Hace poco, todas aquellas personas a las cuales le importa el país y solemos prodigar al menos un granito de arena para adecentar nuestro Perú manteniéndonos informados y haciendo oda al conocimiento como móvil de cambio; fuimos testigos que Abimael Guzmán compiló un libro acuñado desde su propia celda en la Base Naval, basado en manuscritos. Este libro fue presentado entre infames cortinas y bambalinas motivado por este juego mediático que llamamos prensa y es denominado por el mismo Guzmán “DE PUÑO Y LETRA” cuya  co compiladora fue nada más y nada menos que su insigne esposa "Elena Iparraguire" también presa por terrorismo.

La sinopsis del libro es evidentemente un relato de los acontecimientos que marcaron una lúgubre y siniestra época para el Perú. Acontecimientos que van desde la forja del seudo Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso  (PCP SL) en 1960, cómo Sendero Luminoso ganó adeptos en la Universidad Nacional de Huamanga, cómo usufructuó el campesinado haciendo apología a su ideología Maoísta, hasta la captura del mítico líder Abimael; que por suerte no murió ya que esto hubiese generado que el Presidente Gonzalo hoy por hoy estuviese endiosado.

El presidente Gonzalo utiliza en el libro frases eufemistas para referirse a la imposición del terror durante estas décadas, frases y líneas que ponen en evidencia la existencia una suerte de morbo, placer bélico y regocijo por la matanza. Desde mi óptica, se trata de la más vil apología al terrorismo. Sin embargo, está proposición es debatible debido a la heterogénea mentalidad que atañe al ser humano. Mentalidad que ha generado que algunos ejemplares se vendan en el Centro de Lima e inclusive en Chile. Relativismo moral y pluralismo ético que ha ocasionado que hoy en pleno 2017, Sendero Luminoso tenga 100 miembros activos operando aún en el VRAEM.

Cuando hablo del Presidente Gonzalo no veo a un prócer de la  independencia (como sí lo ve Alfredo Crespo) ni mucho menos veo a la antítesis de la burguesía. Lo que veo es a un feligrés del caos  y  a un sujeto cuya avidez galopante por el asesinato generó que el saldo de muertos ascienda a 31,333 víctimas y todo esto  agazapado bajo la creencia del fusil como causal para llegar al poder. Creencia que a todas luces es anacrónica, cavernaria y obsoleta.

Ni el mismísimo "Marqués de Sade" lo hubiera podido hacer mejor que el Presidente Gonzalo.

Hace poco celebramos el centenario de Fernando Bealunde Terry. Exhorto a la población a  informarse mejor, ser imparciales y objetivos. Al margen de la intachable ética de Belaunde Terry,  uno de los grandes deméritos; que a mi criterio tuvo este insigne presidente, fue la reticencia y la letanía para mermar a Sendero cuando aún era semilla y no zarza asfixiante del Estado. Personalmente hubiese preferido que "Mosca Loca" pagara la deuda externa en un acto permisivo por el gobierno de turno, a que Belaunde se agazapara en su tardío actuar contra Sendero Luminoso generando miedos, fobias, desencuentros sociales y cuyos remanentes  y temores todavía se yerguen en la sociedad y son puestos en evidencia cada que se libera un terrorista como el caso de Garrido Lecca recién puesta en libertad.


"No confundir la rebeldía psiquiátrica con la rebeldía intelectual. La rebeldía psiquiátrica me hubiese llevado a ser un hincha destemplado de la U, me hubiese llevado a la coca o me hubiese llevado a ser un metalero que le gusta romper el mobiliario de la ciudad. Abimael, profesor de filosofía de la Universidad Nacional de Huamanga, si en lugar de haber creado y sido militante activo de Sendero, se hubiese dedicado a la enseñanza, otra seria la historia y los 31 mil muertos que se le adjudican estarían con sus familias. Yo considero que todos deberíamos ser rebeldes, pero "rebeldes intelectuales"


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