Cuando buscas contenido en Google sobre cómo ser más sensible, aparecerán cerca de 92,000 resultados en menos de 0.39 segundos. Parece mentira pero hoy por hoy las personas valoran y aquilatan mucho este tipo de contenidos, esto puede ser debido a la brecha educativa que ha dejado el sistema en materia de inteligencia emocional y desarrollo del sistema límbico o por la imperiosa necesidad de rencontrarse con su fuente. No obstante, el ser humano promedio se debate en una doble moral, por un lado, lo violento y vertiginoso del aparataje mediático y por otro, la emotividad oculta que tenemos todos en nuestro fuero interno opacada quizá por la presión social que estimula el arribismo y condena sensibilidad.
Si en este momento pudieras tomar una pastilla o algún complemento alimentico para activar destrezas que a todas luces te convirtieran en mejor ser humano, no habría duda que lo harías; sin embargo, la película “Sin Límites” protagonizada por Bradley Cooper parece ser una realidad todavía muy foránea. En virtud de ello, es que se urbanizan cientos de blogs y se yerguen miles de columnas (como esta) para propender que la sensibilidad humana bien dosificada ayuda mucho a comprender mejor el mundo. Dichas columnas tienen la disposición de propugnar que la sensibilidad no es un defecto de fábrica sino un atributo que se pierde después que el producto sale de la fábrica o es desempacado en medio de una jungla de cemento donde millones de personas instruidas para ser millonarios, encontrar un puesto de trabajo o ser gerentes, pelean para ser los mejores; menoscabando toda su humanidad y estimulando el “tener mas no el ser” para que paradójicamente vivamos en una democracia política mas no una democracia económica, a colación de esta premisa es que a veces me río cuando los gerentes intentan tecnificar las empresas y por otro lado intentan (sin resultado) humanizarlas. Espero que ahora entiendas anónimo lector por qué existe un error de base al intentar trabajar la inteligencia emocional en una oficina cuando la misma es olvidada de ser impartida en el colegio. Pero no te preocupes, la gran mayoría de ciudadanos de a pie fuimos instruidos en un colegio donde el eje fue enseñarnos a competir y esto se vio reflejado en el clasista récord de notas del profesor.
Personalmente aprecio a las personas sensibles que contando con esta condición no amplifican sus emociones o las emociones de los demás; logrando así, reflexionar y vivir en un plano más elevado donde el factor común de sus accionar es la intuición, la buena voluntad y la resonancia emocional. En línea a ello, te ofrezco algunos hábitos para que entrenes tu sensibilidad:
1. Lee un poema.
2. Escucha una canción romántica.3. Tomate un tiempo para ti mismo frente al mar.
4. Escribe un verso.
5. Contempla una flor.
6. Olvida los efectos especiales y céntrate en el fondo.
7. Escucha desiderata, escribe una reflexión,
8. Contempla la luna llena.
9. Encuentra la diferencia entre un ser humano y “ser” un humano.
10. Observa la risa de un bebe y ve como las hojas se caen de los árboles.
11. Acostúmbrate a dar las gracias.
12. Procura tener conversaciones largas y tendidas con tu fuero íntimo.
13. Refléjate en los ojos de alguien.
14. Sueña un poco más.
La sensibilidad también se entrena al punto que logramos encarnarla pero no conscientemente. Columna escrita mientras escuchaba a Paul Davis y su mítica canción “I Go Crazy” entrenando mi sensibilidad.

#FernandoCarranza
Escritor de domingos y feriados.
Escritor de domingos y feriados.
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