Drucker. De acero inolvidable.
Un
homenaje póstumo busca ensalzar la imagen que el difunto estimó dejar. Las
obras que en vida una persona realiza se convierten con el devenir del tiempo
en legados y estos a su vez en paradigmas. Partiendo de la premisa que existen paradigmas
positivos y paradigmas negativos, diremos que Peter Drucker fue el precursor de
nuevos y buenos paradigmas empresariales, los cuales prevalecen hasta el día de
hoy y han sido adoptados como modelos organizativos, normativos y
procedimentales, al margen claro está, objeto de estudio de las mejores
escuelas de negocios a nivel internacional. A pesar de ello, en países y
latitudes localinas no se hace ninguna honrosa mención a tratadistas
polivalentes, consultores y escritores del talante de Peter Drucker; más allá, de
los someros comentarios que los profesores
de introducción a la metodología universitaria versan durante los cursos de pre grado en las
universidades peruanas.
Al Cesar lo que es del Cesar. A Peter lo que
es de Peter.
Si en este
momento hiciéramos una prolija radiografía a los aportes que realizó Peter
Drucker a la administración moderna, pondríamos en evidencia que muchos de los temas
que hoy por hoy los gurús de nuevo cuño se irrogan como patente; fueron desarrollados
hace más de 50 años por Drucker. En coherencia con ello, es que puedo
argumentar que existe una diametral diferencia entre descubrir e innovar;
siendo en este caso, los aportes de Drucker, descubrimientos y los mensajes que
llevan los gurús modernos, innovaciones. No obstante siendo objetivo e
imparcial, si hay algo que puedo rescatar de estos carismáticos personajes es
que al momento que se suben a una palestra o escriben un libro refrito entre
cortinas y bambalinas, procuran hacer público las herramientas que Peter puso
de manifiesto hace casi medio siglo atrás. Sin embargo, olvidan citar al
verdadero autor al pie de página.
No
bastaría con describir aquella premisa que evoca Drucker al mencionar que la sociedad
del conocimiento es una variante muy importante para el incremento del PBI -filosofía
que comparte con Machlup- y que actualmente las escuelas económicas llaman
economía del conocimiento o recursos intelectuales, o sus ensayos sobre la
importancia de contar con personal feliz para aumentar la productividad en la
empresa, siendo afectivos para obtener efectividad y que en pleno siglo XXI los
speakers rezan en las charlas y conferencias como si hubieran descubierto la pólvora,
o aquellos libros donde Peter infiere que más importante que la innovación es
la mejora continua y que los mercadólogos de la nueva escuela replican como
prosa benedicta.
"La
función de una empresa es crear clientes y satisfacer necesidades humanas"
esa es para mí la frase que pinta de cuerpo entero quien era Peter Drucker. Siempre
hizo énfasis al capital humano y esto lo demuestra en la primera
teorización que escribió en el año 1943 cuando logró ser consultor de General
Motors. Peter, padre del emprendimiento, del management, del marketing y del
liderazgo como herramientas administrativas, se antepone hace más de 50 años, a
todos los escritores, speakers, docentes y escuelas de negocios que hoy por hoy
tocan estos temas como si fueran una comparsa de feligreses.
Abogado austriaco
de profesión pero sobre todo tratadista y filántropo en esencia. Encausó parte
de su conocimiento a las dádivas ad honorem, aquellas que no te dejan un
rédito en vida pero que te generan riquezas e indulgencias para el más allá.
Al mismo estilo de Lennon en Imagine, Drucker soñó con un mundo más justo y vertió
esta avidez en sus libros y ensayos que cada día cobran más fuerza pero que
insisto, en países muy foráneos al nuestro.
¿Fue Peter
Drucker el padre del Marketing? creo que sí, creo inclusive que a través
de sus libros él cambio el paradigma que obligaba a las empresas a primero
producir y luego vender para convertirnos en lo que hoy vemos, en lo que hoy
somos y en lo que hoy los mercadólogos aspiramos ser. Primero indagar en las
necesidades del consumidor para después producir un producto en aras de
satisfacer una demanda y evitar el consumismo galopante ya que solo produzco lo
que realmente se necesita.
Después
de plasmar lacónicamente algunas líneas en su nombre, nunca me apenó tanto
la muerte de una persona tan remota, tan foránea y con líneas de pensamiento tan
inmortales que me llevan nuevamente al título de este ensayo y que es la idea
fuerza. Una persona fallece en cuerpo
físico pero su legado lo hace inmortal, he allí la diferencia entre morir y
fallecer. Fallece el cuerpo pero el legado nunca muere.
Fernando
Carranza V.
Escritor
de domingos y feriados.

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