lunes, 27 de febrero de 2017

QUEMARSE DESPUÉS DE LEERSE
El anacrónico presidente Gonzalo.

"No confundir la rebeldía psiquiátrica con la rebeldía intelectual. La rebeldía psiquiátrica me hubiese llevado a ser un hincha destemplado de la U, me hubiese llevado a la pasta, o me hubiese llevado a ser un metalero que le gusta romper el mobiliario de la ciudad.

Abimael, profesor de filosofía, si en lugar de haber creado y sido militante activo de Sendero Luminoso, se hubiese dedicado a la enseñanza, otra seria la historia y los 31 mil muertos que se le adjudican estarían produciendo. Yo considero que todos deberíamos ser rebeldes...pero "rebeldes intelectuales"

Hace poco, todos aquellos que nos importa el país y solemos prodigar al menos un granito de arena para adecentar nuestro Perú; manteniéndonos informados y haciendo oda al conocimiento como móvil de cambio, fuimos testigos que Abimael Guzmán editó un libro acuñado desde su propia celda en la Base Naval basado en manuscritos. Este libro fue presentado entre infames cortinas y bambalinas motivado por este juego mediático que llamamos prensa y es denominado por el mismo Guzmán “DE PUÑO Y LETRA” cuya compiladora fue nada más y nada menos que su insigne esposa: "Elena Iparraguirre" también presa por terrorismo.

La sinopsis del libro es evidentemente un relato de los acontecimientos que marcaron una lúgubre época para el Perú. Acontecimientos que gravitan entorno a la forja del seudo Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso en 1960. Como Sendero Luminoso ganó adeptos en la Universidad de Huamanga. Como usufructuó el campesinado haciendo apología a su ideología Maoísta, hasta la captura de su mítico líder Abimael,  que por suerte no murió y a consecuencia no pudo ser endiosado.

Es de conocimiento general que Abimael enarbolado por el histrionismo, adoptó el seudónimo de “Presidente Gonzalo” y desde dicha rebeldía psiquiátrica comenzó a escribir lo que hoy por hoy está lejos de ser un best seller. Las hojas del mencionado libro se encuentran configuradas por eufemismos que agazapados bajo la investidura de intelectualismo narran y refieren la imposición de terror desde una latitud mórbida, bélica y hedonista. Desde mi óptica se trata de la más vil apología al terrorismo noventero. Sin embargo, esta proposición es debatible por la misma heterogénea mentalidad que atañe al ser humano.

Alfredo Crespo fue el abogado de Abimael y por más que intento no veo en su defendido a un prócer de la independencia, ni mucho menos a la antítesis de la burguesía. Lo que veo es a un homicida. Un tipo que sentía placer por la feligresía homicida y avidez por el asesinato agazapado bajo la creencia del fusil como causal para llegar al poder.

Hace poco celebramos el centenario por el nacimiento de Fernando Bealunde  Terry. Exhorto al anónimo lector a  informarse  mejor. Ser imparciales y objetivos. Al margen de la intachable ética de Belaúnde Terry uno de los grandes errores; que a mi criterio  cometió, fue la reticencia y la letanía para mermar a sendero cuando aún era semilla y no zarza asfixiante del estado, personalmente hubiese preferido que "Mosca Loca" pagará la deuda externa en un acto permisivo por el gobierno de turno, a que Belaúnde se agazapara en su tardío actuar contra sendero que hasta la fecha sigue impactando contra la población.


Fernando Carranza.

Escritor de domingos y feriados. 




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