Sweet harmony.
Los hombres peruanos vivimos una media de 74 años con 6 meses y las damas 77 años. Esto según INEI y según la SBS. En coherencia con ello, postulo que para hacer el cambio que queremos hacer nos va a faltar tiempo; por eso siempre es bueno comenzar a una temprana edad. A esto le agrego que el común denominador de personas se logran a partir de las 40 años lo cual según el cálculo suscrito líneas arriba, nos dejará una media de 30 años para disfrutar de lo alcanzado y/o conocer a nuestros nietos. No obstante, muchas personas suelen divagar en el tiempo, arrojando por un vertedero los años de juventud que equivalen a pujanza. Dentro de las pérdidas de tiempo inclusive, para muchos autores postmodernistas apólogos del emprendimiento, el dormir significa merma de producción, lo cual es debatible; sin embargo, vale la pena prestar atención al siguiente ejercicio:
"Los adultos dormimos en promedio 8 horas al día, lo cual al cabo de 7 días que configura una semana representará un total de 56 horas de sueño invertidas. Si sacamos el cálculo a nivel mensual multiplicando 56 horas por 4 semanas que configuran un mes da como resultado 224 horas de sueño al mes. Cifra que a la par multiplicada por 12 meses equivale a un total de 2688 horas dormidas al año. Finalmente dividamos la cifra entre 24 horas y tendremos como resultado concluyente que un adulto duerme 112 días en un año lo cual multiplicado y divido por la cantidad de años que en promedio vive un peruano nos da una fotografía muy explícita la cual arguye que los peruanos dormimos nada más y nada menos que 23 años de nuestra vidas. Este cálculo hace hincapié a la consigna inglesa cuyo himno repite al unísono: 8 hours labour, 8 hours recreation, 8 hours rest.
Después del pequeño cálculo realizado, vivir en promedio 70 años me parece una nimiedad y hasta cierto punto una injusticia y a colación de ello pienso que los seres humanos debemos ser conscientes de nuestra precariedad, fragilidad e incompetencia y procurar seguir una senda perfectible que tenga como eje la mejora continua rezando la frase: hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy. Y procurando vivir con hidalguía y solemnidad en pro de dejar un legado; sin embargo, existió un peruano que no pensó así y creyó que viviría para siempre.
Papaupa
El 27 de mayo Genaro Delgado Parker falleció producto de complicaciones de salud generadas por la paradojal caída que sufrió años atrás mientras intentaba arreglar una "antena casera". Dentro de lo irrisorio, caricaturesco y hasta cierto punto "justo" que podría significar la muerte del broadcaster ante la opinión pública; debemos tener en cuenta que este hombre tuvo la astucia y sagacidad de incorporar la televisión, el cable y la telefonía celular a nuestras casas generando de manera disruptiva un parangón entre el estilo de vida de los costumbristas peruanos y los peruanos de nuevo cuño cuyo arraigo por la televisión es simétrico con la poca capacidad de indignación que descuellan.
Personalmente me considero un sujeto muy crítico pero de manera ecléctica procuro rescatar lo mejor de las personas y en este caso valoro y aquilato sobremanera la avidez galopante de Genaro Delgado Parker por generar riqueza sin tener dinero en el bolsillo y usando las conexiones correctas; esto sin lugar a dudas, demuestra una capacidad estremecedora para asociar ideas y ver negocios donde otros no, más aún cuando se trataba de un Genaro bastante joven.
Tenemos la televisión de señal abierta que merecemos.
No soy un fervoroso feligrés de la televisión de señal abierta; sin embargo, es parte de nuestro folclor. Tenemos televisión en el comedor, la habitación y hasta en el baño. 25 canales cuyo contenido televisivo no es nada alentador y por el contrario es cada vez más tendente a una agresividad febril y cosificación agazapada bajo la investidura de diversión familiar.
Cuando hablamos de Genaro que es el equivalente a la televisión peruana; debemos hacer hincapié a la gran dicotomía y doble discurso que representa la solemne e hidalga actividad de sentarse en un sofá y llenar nuestro cerebro de perturbadoras imágenes, morbo y estupor; aumentando nuestro umbral de violencia y desensibilizándonos ante estímulos que en un pretérito pasado generaban rechazo y hoy solo generan anuencia y un menoscabo de la masa crítica.
No me queda claro si esta virulencia es a nivel macro pero tácitamente siento que existe un dogma y una mano invisible concertada a través de un círculo de poder que busca estupidizar a las personas a través de la televisión basura.
Fernando Carranza.
Escritor de domingos y feriados.
Escritor de domingos y feriados.



