QUEMARSE
DESPUÉS DE LEERSE
El
anacrónico presidente Gonzalo.
"No
confundir la rebeldía psiquiátrica con la rebeldía intelectual. La rebeldía
psiquiátrica me hubiese llevado a ser un hincha destemplado de la U, me hubiese
llevado a la pasta, o me hubiese llevado a ser un metalero que le gusta romper
el mobiliario de la ciudad.
Abimael, profesor de filosofía, si en lugar de haber creado y sido militante activo de Sendero
Luminoso, se hubiese dedicado a la enseñanza, otra seria la historia y los 31 mil
muertos que se le adjudican estarían produciendo. Yo considero que todos
deberíamos ser rebeldes...pero "rebeldes intelectuales"
Hace
poco, todos aquellos que nos importa el país y solemos prodigar al menos un
granito de arena para adecentar nuestro Perú; manteniéndonos informados y
haciendo oda al conocimiento como móvil de cambio, fuimos testigos que Abimael
Guzmán editó un libro acuñado desde su propia celda en la Base Naval basado en
manuscritos. Este libro fue presentado entre infames cortinas y bambalinas
motivado por este juego mediático que llamamos prensa y es denominado por el
mismo Guzmán “DE PUÑO Y LETRA” cuya compiladora fue nada más y nada menos que
su insigne esposa: "Elena Iparraguirre" también presa por terrorismo.
La
sinopsis del libro es evidentemente un relato de los acontecimientos que
marcaron una lúgubre época para el Perú. Acontecimientos que gravitan entorno a
la forja del seudo Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso en 1960. Como
Sendero Luminoso ganó adeptos en la Universidad de Huamanga. Como usufructuó el
campesinado haciendo apología a su ideología Maoísta, hasta la captura de su
mítico líder Abimael, que por suerte no murió y a consecuencia no pudo
ser endiosado.
Es de
conocimiento general que Abimael enarbolado por el histrionismo, adoptó el seudónimo
de “Presidente Gonzalo” y desde dicha rebeldía psiquiátrica comenzó a escribir
lo que hoy por hoy está lejos de ser un best seller. Las hojas del mencionado libro
se encuentran configuradas por eufemismos que agazapados bajo la investidura de
intelectualismo narran y refieren la imposición de terror desde una latitud mórbida,
bélica y hedonista. Desde mi óptica se trata de la más vil apología al
terrorismo noventero. Sin embargo, esta proposición es debatible por la misma heterogénea
mentalidad que atañe al ser humano.
Alfredo
Crespo fue el abogado de Abimael y por más que intento no veo en su defendido a
un prócer de la independencia, ni mucho menos a la antítesis de la burguesía.
Lo que veo es a un homicida. Un tipo que sentía placer por la feligresía
homicida y avidez por el asesinato agazapado bajo la creencia del fusil como
causal para llegar al poder.
Hace poco
celebramos el centenario por el nacimiento de Fernando Bealunde Terry. Exhorto
al anónimo lector a informarse mejor. Ser imparciales y
objetivos. Al margen de la intachable ética de Belaúnde Terry uno de los grandes
errores; que a mi criterio cometió, fue la reticencia y la letanía para
mermar a sendero cuando aún era semilla y no zarza asfixiante del estado,
personalmente hubiese preferido que "Mosca Loca" pagará la deuda
externa en un acto permisivo por el gobierno de turno, a que Belaúnde se
agazapara en su tardío actuar contra sendero que hasta la fecha sigue impactando
contra la población.
Fernando
Carranza.
Escritor
de domingos y feriados.
