La aridez mental detrás de la marcha "Ni una Menos"
No sé si por experiencia, por pericia, por desencuentro social, por horas
de voraz lectura o sencillamente por lucidez mental, he comenzado a
disentir de muchos de los modelos y prejuicios que nos han sido inoculados por
el aparataje social y mediático. Haciendo hincapié a lo que está en boga y para
entrar en la praxis, la tan mentada violencia contra la mujer.
Hoy en la mañana estaba corriendo en la maquina trotadora del gimnasio
al cual voy, cuando en eso alzo la vista y veo en el televisor que está colgado
en el riel, a una mujer repartiendo golpes a diestra y siniestra en Lima
Metropolitana. Al parecer se trataba de una campeona de artes marciales que se
subía y bajaba de los micros enseñándoles a otras mujeres a defenderse de los
acosadores callejeros. Una suerte de "combatir
fuego con fuego" me quito los audífonos, pongo mi
cara de zombie apocalíptico y me acerco a la pantalla para entrar en detalles y
en el pie de la pantalla decía como título de la nota periodística (si a eso se
le puede llamar periodismo) "APRENDA CÓMO DEFENDERSE DE LOS
ACOSADORES CALLEJEROS". Con ironía me pregunto: ¿qué diferencia
existe en las declaraciones de la seudo ministra de la mujer del antiguo
gobierno Ollantista que exhortaba a las mujeres a cargar un cuchillo en su
cartera, con adoptar una postura confrontacional ante un acto de violencia
física? Yo personalmente, lo último que recomendaría a una mujer que sufre de
violencia es que responda físicamente ante la los puños del agresor ya que esta
podría propinar un mal golpe al equivocadamente llamado hombre y ser procesada
por homicidio culposo. Recordemos que por más intención de defensa ante una
situación similar, la persona no es inimputable porqué existe dolo. Por eso
pienso que adoptar una postura combativa en lugar de adoptar una postura de
defensa es una gran estupidez.
"Nosotros como peruanos muchas
veces por avidez de orden, aplaudimos a los congresistas cuando legislan una
ley o a los medios de comunicación cuando promueven una marcha que ataca
frontalmente un problema crítico; sin embargo, si profundizamos nos daremos
cuenta que afrontar un mal social en el punto más álgido no es lo mismo que
solucionarlo de raíz"
La solución a la violencia contra la mujer, estriba en efectuar
una campaña cívica de acción social utilizando los medios de comunicación donde
lejos de poner títulos estrambóticos realicemos un eslogan que rece: "mis
derechos terminan cuando comienzan los tuyos" ya que todos
tenemos derechos pero a la par también tenemos obligaciones, y si a esto le
agrego que utilizando el mismo aparataje mediático dejamos de victimizar a la
mujer, dejamos de presentarla como objeto, como un ser débil,febril y comenzamos
a empoderarla pero sin consificarla, estaremos hablando entonces de un cambio
sostenido y sostenible en la mentalidad de los peruanos.
El Comercio extendió su marca y tiene actualmente al diario Trome. Trome es un colaborador
activo de la lucha contra la violencia hacia la mujer, pero paradójicamente en
sus páginas suele cosificar al género femenino mostrando mujeres semidesnudas,
las cuales coloquialmente llamamos "las malcriadas" y podemos verlas
en la contraportada del diario mostrando la colita. En coherencia con ello, es
que pienso que se yergue una duplicidad moral y un doble discurso cuando se
aborda este tema.
Como hombre
feminista y masculinista que soy.
Personalmente advierto una suerte de duplicidad moral y un doble
discurso cuando prendo la tele de señal abierta y casi por casualidad haciendo
zapping y citando un lacónico ejemplo, veo a un Carlos Galdos midiendo el
movimiento de las nalgas de las mujeres con un instrumento; novedoso por
cierto, que se llama "el nalgometro" o a un Jorge Benavides
acompañado de una voluptuosa mujer vestida con diminutas prendas actuando como
prostituta donde tácitamente convierte a esta seudo dama en un objeto y digo
seudo dama porqué esta mujer tiene responsabilidad, compartida al menos, por
prestarse a este tipo de espectáculos “televisivos” motivando en los hombres de
bajos segmentos el instinto más recóndito, cavernario y reptil de su ser.
Como dice el subject, soy un hombre feminista, me encanta la equidad de
género, ¡pero ojo!, la equidad con toda la amplitud que atañe la palabra, lo
cual significa mujeres luchando en el VRAEM y hombres dictando clases en el
kinder, no esa igualdad cabiarona que esgrimen los políticos cada 5 años para
captar votos de los adeptos y adeptas, ciudadanos y ciudadanas, amigos y
amigas, como dice Verónica Mendoza.
En lo personal, condeno cualquier tipo de acoso, repudio cualquier tipo
de violencia y rechazo hasta el hastió cualquier tipo de discriminación, no
solo la de género; sin embargo, no es necesario tener dos dedos de frente para
darse cuenta que lo que viven nuestras hermanas peruanas en la calle y en el
hogar, es la consecuencia y el resultado de lo que vemos, percibimos, aplaudimos
y aceptamos de forma anuente y contemplativa de los medios de comunicación.
"La mujer es un ser fuerte y no necesita apalancarse en marchas que
piden alto a la violencia gritando al unísono un derecho fundamental que los
medios de comunicación no cumplen". La mujer tiene el derecho a exigir que
no la cosifiquen los medios y este derecho no está siendo tomado en cuenta por ellas mismas.
Anónimo lector. Los medios de comunicación a nivel macro presentan a la
mujer como un objeto, como un ser débil, febril y hasta autovictimizable. Y generalizan
entre infames cortinas y bambalinas a un hombre que equivale a macho alfa con
todas las patentes, jugador, mujeriego y que si bien es cierto sigue una línea
editorial machista, te recuerdo que el machismo también es encarnado por mujeres.
Advierto dos víctimas, el agresor y la agraviada y un solo victimario
"el aparataje social mediático" que sindica y fiscaliza por un lado y
promueve por otro la violencia y la cosificación a través de sus programas; siendo este, el principal
problema que decanta en nuestra lastimera sociedad.
Parte de la campaña de la "no violencia hacia la
mujer" es un vídeo emitido en Youtube organizado por Natalia
Malaga donde un grupo de hombres acosa a las señoritas que circundan la calle
con ropa muy ceñida. Sin darse cuenta; para su sorpresa, que dichas mujeres son
sus propias madres, vídeo que a la fecha tiene millones de visitas, sin
embargo, este tipo de campañas nadan contra un mar de programas televisivos de
señal abierta que promueven una cultura de cosificación hacia la mujer.
Hay todo un perfil psicológico que gravita en torno a una mujer que es
agredida y regresa con su agresor. Hay todo un perfil psicológico detrás de la
mujer que aprieta su ropa hasta la asfixia, desde una baja autoestima, un
autoconcepto errado, una autocosificación adquirida, hasta apología a la
época de apareamiento primaveral, y naturalmente hay una psicopatía muy marcada
en el agresor y/o el acosador callejero y familiar.
Concluyo.- Ambos bandos están errados; sin embargo, vuelvo y repito, el
principal agresor sigue siendo "los medios de comunicación" que cosifican a la
mujer con un reggaetón que ellas mismas bailan o con un programa que ellas
mismas ven y por otro lado, con una fiscalización que pretende ser bombero cuando lo que se necesita en realidad es un médico.
Fernando Carranza. Escritor de domingos y feriados.