Soy dos hombres dentro de un mismo ser, en un solo cuerpo, arropado bajo una misma piel. Habitan en mí dos hombres: mismo rostro, diferente fe. Misma alma, opuesto papel. Conviven. Sobreviven. Cohabitan. Se evitan. Soy dos personas escondidas tras una misma insustancial sonrisa; cálida pero inoperante sonrisa.
Soy el poeta que ahora escribe
y el lector que lo repugna:
burlona crítica al verso sublime.
Ese sentimiento eterno,
esa armadura hecha piel.
Soy el escultor sin modelo ni cincel,
el dramaturgo sin obra ni escenario,
el tenor sin melodía ni canción,
el dibujante sin lienzo ni pincel,
el violinista sin cuerda ni arco,
el poeta sin musa ni metáfora,
el arte sin arte ni inspiración.
Soy el ladrón de esculturas,
teatros y voces; bocetos,
sinfonías y poemas
ignorante del uso de estos.
Soy ese beso tierno
y ese abrazo de frialdad.
Soy esa caricia de fogueo
en el fulgor de la oscuridad.
Tedio esposo del populismo,
pasional amante de la soledad.
Reo de las bellas artes
sin la menor habilidad,
prisionero de las malas artes
sin la menor maldad.
Soy la lágrima más sentida
y ese llanto de frivolidad,
esa risotada sin complejos:
soy silencio de solemnidad.
Soy pura electricidad, la energía de la actividad. Soy la desidia más profunda, el fármaco contra la depresión y el germen de la apatía. Soy el laberinto más simple y la mirada más compleja. Soy jovial simpatía en la hastiada alma vieja. Soy una mente lúcida, una verborrea hechizante y una improvisación vivaz; una mente ofuscada en literarias obsesiones, un discurso taciturno: ¡dejad a la guerra en paz!
Soy pura contradicción. Liberal en la hipocresía burocrática. Plusmarquista en el tropiezo con la más absoluta y minuciosa hipocresía. Soy residuo reciclado entre la porquería. Soy nebulosa que vive en la Luna, con los pies en la Tierra, incinerado por el Sol. Soy hola y adiós. Marioneta de plomo. Soy pecador arrepentido, arrepentido de no pecar. Por impulsos adivinador. Consejero del desatino. Tonto de nacimiento. Marinero de apellido; Cualquiera es mi nombre. Sensible a la luz. Pirata sin cofre. Hipersensible a la empatía. Alérgico a los sueños, si no sueñas tú. Doblador de cine mudo. Rastreador nocturno. Esclavo por devoción. Profesión: recordador frecuente de lo propuesto a olvidar... Loco de atar.
Calculador, obsesivo y detallista hasta el extremo de la estupidez; hasta el abismo donde reina la inutilidad. Adolescente temeroso de la vejez.
Al amar, no me contradecía.
Soy géminis, bipolar; y agnóstico de la astrología.

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