martes, 9 de febrero de 2021

COVID Marketing

 Marketing y activación de negocios post pandemia

Lo peor de una guerra, es la post guerra

Anónimo lector, créeme que he tratado de ubicar en diversos navegadores, alguna columna, ensayo o trabajo literario sobre la aplicación del marketing en el Perú y no lo he hallado. Cuando escribí la frase “marketing en el Perú” en Google, aparecieron 350 millones de resultados, resultados que me informaban lo que es y no es marketing; sin embargo, muy pocos hablaban de la realidad económica, social y política de nuestro país y la militancia que podría tener el marketing para la sostenibilidad o activación de los negocios en el Perú post pandemia. No vi la información o al menos no estaba en los primeros resultados. 




Como es de conocimiento general, nuestro país se encuentra cimentado en una economía informal consecuencia de la baja productividad y altos costos laborales e impositivos, basta con entender que nos ubicamos en el noveno puesto contributivo en la región. En adición, sabemos que en el Perú existe gran cantidad de MIPYMES acrónimo que significa micro, pequeña y mediana empresa, las cuales no llegan a superar el año de facturación debido a no contar con un plan de marketing y debido a la carga fiscal. 

También tenemos historias de empresas que no han podido acceder al programa REACTIVA PERÚ, ya sea porqué las condiciones crediticias no eran claras, el sectorista de la entidad financiera no manejaba la información o porque no cumplíamos con los requisitos mínimos viables. No obstante, en paralelo, es importante citar a las empresas peruanas que han sabido sobrellevar los embates del mercado con éxito utilizando como principal herramienta, la calidad, la innovación y la adaptación, herramientas que desde este libro consideramos que serán las únicas ventajas para competir en un mercado que se está recuperando. 

Entre estas empresas y emprendedores tenemos: El consultor James Valenzuela de Resemin quien diseña y fabrica equipos de perforación para minería y está considerado entre los 3 mejores del mercado. Wetsuits Boz, empresa 100 % peruana que se dedica a la fabricación de trajes de neoprene para buceo y surfing, sus trajes son catalogados como los mejores del mundo. José Delmar quien es un emprendedor peruano que lanzó Anda Watch, un smartwatch para niños. El empresario gastronómico Virgilio Martínez quien colocó a su Restaurante Central entre los mejores del planeta. Así como ellos, tenemos diversos ejemplos de empresas y emprendedores que utilizan como principal ventaja competitiva, la calidad, la diferenciación, la innovación y la adaptación, ejemplos y casuísticas que serán tocados en el devenir del libro.




 

Un tema que también abordaremos será la realidad económica de nuestro país y quienes concentran el poder. En el 2018, la cifra del producto bruto interno se elevó a 190.826M.€, con lo que Perú se posicionó en la economía número cincuenta a nivel mundial y sexta a nivel regional. Como sabemos, por análisis del PBI sectorial, un 72.8 % del PBI se configura la actividad de servicios la cual abarca servicios financieros, seguros y pensiones, actividades inmobiliarias, servicios prestados a empresas, educación, salud, servicios sociales y de asociaciones u organizaciones no mercantes y otras actividades de servicios personales según el INEI. Dicho de otra manera, el sector que incentiva el flujo circular de la renta es el sector servicios, premisa que infiere que el gobierno debe promover mayor actividad empresarial formal y para esto, debería disminuir la presión fiscal al menos durante el primer año de emprendimiento algo que de momento parece lejano.

 

A la fecha, existe un número reducido de grupos empresariales y holdings que concentran el poder económico en el Perú, entre ellos tenemos: Graña y Montero, Credicorp, Intercorp, Gloria, Belcorp, Yanbal – Unique, grupos empresariales que se han formado años atrás y desde su génesis tuvieron que luchar frente a alguna crisis social propia de su época, premisa que para algunos lectores podría ser disonante ya que gran cantidad de peruanos siente rechazo por estos conglomerados, rechazo tribunero y de redes sociales que parece esfumarse cada vez que consumen sus productos o servicios.

 

Sea cual fuese el caso, crisis, contextos sociales complicados nos han acompañado desde los albores de la actividad productiva; sin embargo, ha existido personas que han puesto las bases del emprendurismo, hombres como por ejemplo: Calixto Romero quien emigró al Perú y desde Piura empezó a exportar sombreros de paja toquilla, eventualmente se dedicó a la agricultura e invirtió en el Banco Italiano hoy conocido como Banco de Crédito, los Romero a la fecha lideran el grupo Credicorp el cual factura $5,000 millones al año.

 

Otro ejemplo que tenemos es el de Samuel Dyer quien lidera Copeinca y Camposol, la familia Rizo Patrón quienes lideran Unión Andina de Cementos, los Lindley que vendieron Inca Kola a un grupo mexicano y ahora invierten en tiendas Tambo.

 

Con lo anterior escrito, se deja constancia que muchos conglomerados y empresas pequeñas se urbanizaron décadas atrás o se han sabido mantener vigentes, afrontando la embestida del terrorismo, epidemia del cólera, gobierno militar, segunda, primera guerra mundial y caudillismo, eso deja un mensaje alentador y de positivismo. Sin embargo, es importante precisar que esta pandemia no tiene precedentes ni punto de comparación, es por ello que sostenemos la idea que hoy más que nunca, el Perú necesita marketing como disciplina para la activación de negocios post COVID 19.




Fernando Carranza es administrador de empresas y mercadólogo de profesión, bróker de seguros y coach ontológico. Conferencista nacional e internacional y autor del libro: Marketing y Ventas para Activación de Negocios. Ha sido locutor de Radio Miraflores. Actualmente es gerente general de la empresa Solvo Solutions y docente asociado del Colegio de Economista de Lima y asociado a la Cámara de Comercio de Lima.