Marketing y activación de negocios post pandemia
Lo peor de una guerra,
es la post guerra
Anónimo lector, créeme que he tratado de ubicar en diversos
navegadores, alguna columna, ensayo o trabajo literario sobre la aplicación del
marketing en el Perú y no lo he hallado. Cuando escribí la frase “marketing en
el Perú” en Google, aparecieron 350 millones de resultados, resultados que me
informaban lo que es y no es marketing; sin embargo, muy pocos hablaban de la
realidad económica, social y política de nuestro país y la militancia que
podría tener el marketing para la sostenibilidad o activación de los negocios
en el Perú post pandemia. No vi la información o al menos no estaba en los
primeros resultados.
Como es de conocimiento general, nuestro país se encuentra cimentado en una economía informal consecuencia de la baja productividad y altos costos laborales e impositivos, basta con entender que nos ubicamos en el noveno puesto contributivo en la región. En adición, sabemos que en el Perú existe gran cantidad de MIPYMES acrónimo que significa micro, pequeña y mediana empresa, las cuales no llegan a superar el año de facturación debido a no contar con un plan de marketing y debido a la carga fiscal.
También tenemos historias de empresas que no han podido acceder al programa REACTIVA PERÚ, ya sea porqué las condiciones crediticias no eran claras, el sectorista de la entidad financiera no manejaba la información o porque no cumplíamos con los requisitos mínimos viables. No obstante, en paralelo, es importante citar a las empresas peruanas que han sabido sobrellevar los embates del mercado con éxito utilizando como principal herramienta, la calidad, la innovación y la adaptación, herramientas que desde este libro consideramos que serán las únicas ventajas para competir en un mercado que se está recuperando.
Entre estas
empresas y emprendedores tenemos: El consultor James Valenzuela de Resemin
quien diseña y fabrica equipos de perforación para minería y está considerado
entre los 3 mejores del mercado. Wetsuits Boz, empresa 100 % peruana que se
dedica a la fabricación de trajes de neoprene para buceo y surfing, sus trajes
son catalogados como los mejores del mundo. José Delmar quien es un emprendedor
peruano que lanzó Anda Watch, un smartwatch para niños. El empresario gastronómico
Virgilio Martínez quien colocó a su Restaurante Central entre los mejores del
planeta. Así como ellos, tenemos diversos ejemplos de empresas y emprendedores
que utilizan como principal ventaja competitiva, la calidad, la diferenciación,
la innovación y la adaptación, ejemplos y casuísticas que serán tocados en el
devenir del libro.
Un tema que también abordaremos será la realidad económica de nuestro
país y quienes concentran el poder. En el 2018, la cifra del producto bruto
interno se elevó a 190.826M.€, con lo que Perú se posicionó en la economía
número cincuenta a nivel mundial y sexta a nivel regional. Como sabemos, por
análisis del PBI sectorial, un 72.8 % del PBI se configura la actividad de servicios
la cual abarca servicios financieros, seguros y pensiones, actividades
inmobiliarias, servicios prestados a empresas, educación, salud, servicios
sociales y de asociaciones u organizaciones no mercantes y otras actividades de
servicios personales según el INEI. Dicho de otra manera, el sector que
incentiva el flujo circular de la renta es el sector servicios, premisa que
infiere que el gobierno debe promover mayor actividad empresarial formal y para
esto, debería disminuir la presión fiscal al menos durante el primer año de
emprendimiento algo que de momento parece lejano.
A la fecha, existe un número reducido de grupos empresariales y
holdings que concentran el poder económico en el Perú, entre ellos tenemos:
Graña y Montero, Credicorp, Intercorp, Gloria, Belcorp, Yanbal – Unique, grupos
empresariales que se han formado años atrás y desde su génesis tuvieron que
luchar frente a alguna crisis social propia de su época, premisa que para
algunos lectores podría ser disonante ya que gran cantidad de peruanos siente
rechazo por estos conglomerados, rechazo tribunero y de redes sociales que
parece esfumarse cada vez que consumen sus productos o servicios.
Sea cual fuese el caso, crisis, contextos sociales complicados nos han
acompañado desde los albores de la actividad productiva; sin embargo, ha existido
personas que han puesto las bases del emprendurismo, hombres como por ejemplo:
Calixto Romero quien emigró al Perú y desde Piura empezó a exportar sombreros
de paja toquilla, eventualmente se dedicó a la agricultura e invirtió en el
Banco Italiano hoy conocido como Banco de Crédito, los Romero a la fecha
lideran el grupo Credicorp el cual factura $5,000 millones al año.
Otro ejemplo que tenemos es el de Samuel Dyer quien lidera Copeinca y
Camposol, la familia Rizo Patrón quienes lideran Unión Andina de Cementos, los
Lindley que vendieron Inca Kola a un grupo mexicano y ahora invierten en
tiendas Tambo.
Con lo anterior escrito, se deja constancia que muchos conglomerados y empresas pequeñas se urbanizaron décadas atrás o se han sabido mantener vigentes, afrontando la embestida del terrorismo, epidemia del cólera, gobierno militar, segunda, primera guerra mundial y caudillismo, eso deja un mensaje alentador y de positivismo. Sin embargo, es importante precisar que esta pandemia no tiene precedentes ni punto de comparación, es por ello que sostenemos la idea que hoy más que nunca, el Perú necesita marketing como disciplina para la activación de negocios post COVID 19.
Fernando Carranza es administrador de empresas y mercadólogo de profesión, bróker de seguros y coach ontológico. Conferencista nacional e internacional y autor del libro: Marketing y Ventas para Activación de Negocios. Ha sido locutor de Radio Miraflores. Actualmente es gerente general de la empresa Solvo Solutions y docente asociado del Colegio de Economista de Lima y asociado a la Cámara de Comercio de Lima.
