COVID Marketing
Está pandemia ha demostrado que las empresas deben tener al menos dos planes de marketing, uno estratégico y otro de contingencia; o en su defecto, un plan de marketing tan flexible que permita adaptarse a una crisis sobre la marcha. Asimismo, ha develado la precariedad de la transformación digital en el Perú, quizá porqué de momento es un tema más teórico que practico, incluso hasta risible, basta con ver cuánto demora una transferencia interbancaria o cuánto tiempo demora en actualizarse el calificativo de la SBS en el sistema financiero peruano.
Es de conocimiento general que esta pandemia deja muchas dudas y está llena de contradicciones; por ejemplo, el origen de un virus con altísimo nivel transmisibilidad. No obstante, al sol de hoy nos consta que es 100 % real. Al inicio del aislamiento social, muchas personas teníamos dudas ya que nuestra realidad mediata no estaba configurada por familiares o amigos infectados con el virus; sin embargo, en el devenir del tiempo las noticias dejaron de ser contenidos foráneos y poco a poco se convirtieron en hechos tangibles y comentados en nuestro círculo social más íntimo, al punto tal, que ahora todos tenemos un amigo o familiar que tiene COVID o sabemos directa o indirectamente de alguien que ha fallecido producto de este bicho.
El COVID 19 ha llegado para quedarse de momento y en términos económicos, sociales, académicos y empresariales es imperativo adaptarnos y ver en este contexto, una oportunidad para abrazar el caos y reinventarnos utilizando como principal herramienta el marketing y la innovación. En ese marco, es muy oportuna la frase de Jung: lo que resistes, persiste, lo que aceptas te transforma. Bueno pues, hoy nos toca actuar con principios de gallardía y hacer COVID marketing basándonos en sobrecumplir la expectativa del cliente, consumidor o usuario final en canales digitales como principal estrategia de diferenciación y/o adaptar nuestra propuesta de valor como lo ha hecho la conocida Pastelería San Antonio la cual retiró las mesas de su local miraflorino e implementó una bodega a sabiendas que no era el momento oportuno para vender desayunos a 40 soles o también el escenario de Casa Andina, que ahora alquila habitaciones por mes en pro de atraer nuevos clientes. A estos ejemplos agreguemos el caso de los 80 mil empresarios de Gamarra que en su afán de sobrevivir implementaron plataformas de comercio electrónico y se apalancaron del delivery para vender sus productos, todo esto con el apoyo del Ministerio de Producción.
Para acoplarse al nuevo cliente, consumidor o usuario final hay que reformular el plan de marketing colocando como principales ingredientes, la innovación, el incremento de la calidad y la generación de confianza para que nuestros clientes potenciales puedan utilizar medios digitales para comprar y no solo para revisar las redes sociales. Vale mencionar que tenemos una población millenial y centenial catalogada como nativos digitales; sin embargo, desde esta columna hacemos una pregunta retante: ¿Son nativos digitales o son nativos a las redes sociales?
En cualquiera de los casos, esos compradores ya no utilizarán los medios virtuales como una opción sino como la única vía para adquirir un producto o servicio. En esa línea de pensamiento subyace otra pregunta: ¿Cómo podemos generar una experiencia memorable en la mente del cliente, consumidor o usuario final teniendo como principal canal los entornos digitales?
Tengamos en cuenta que para el peruano promedio utilizar una plataforma de e-commerce aún genera cierta desconfianza y emplear un chatboot le transmite cierta aspereza, elementos que al unirse impedirán una positiva experiencia de compra. No obstante, desde esta columna proponemos utilizar el marketing como una herramienta para instruir al cliente en pro de capacitarlo y así, generar interés popular sobre las interacciones a través de plataformas e-commerce, interés que también debería ser incentivado por el gobierno de turno. Sin embargo, llama poderosamente la atención que en una sociedad postmoderna, nuestros últimos gobiernos no hayan invertido en tecnología estimulando una economía conectada basada en relaciones digitales.
Sí esto no te llama la atención quizá podríamos reflexionar juntos sobre como un país con excelentes recursos aún tiene un 21 % de su población en pobreza (INEI 2018) un 70 % de empleos en informalidad o como a pesar de los proyectos mineros de Cajamarca, hay un 48 % de pobreza en aquel lugar.
Quizá podríamos reflexionar juntos sobre como pese a vivir un contexto social difícil, los congresistas contratan 7 asesores para cada uno gastando en total: S/ 337 898 mensuales solo en las remuneraciones de este personal.
Escritor de domingos y feriados.
Fernando Carranza.