domingo, 28 de febrero de 2016

Fernando Miguel Carranza Vasquez.

"SUFRIRÁS HASTA EN LAS LATITUDES DEL AMOR"
Un periodista de canal N informa que una mujer de 19 años cuyas iníciales son S.R.C se ha suicidado, el reportero precisa la noticia indicando que la mujer ha ingerido cianuro de potasio porqué su novio, un hombre 35 años mayor que ella la habría abandonado, entre líneas subrayadas el periodista hace hincapié que el móvil del suicidio habría sido "el amor”. Personalmente y hasta donde sé el amor no mata lo que probablemente mata y de forma lenta es el desamor, en la última parte de la crónica televisiva pareciera según mi criterio estar la clave y la sinopsis del asunto "el cadáver fue recogido sin la presencia de su padre ya que este habría fallecido años atrás”. Tácitamente podríamos inferir la importancia de vivir en un hogar totalmente constituido y a esto agregarle la importancia de la figura paterna para un hijo o una hija sin embargo no divaguemos.
El amor como prosa benedicta no mata ,el amor como quinto elemento constituye y yergue proyección pero jamás lastima, el binomio hombre y mujer con altas dosis de amor en el cuerpo y sobre todo en la cabeza genera aletargamiento pero jamás mata, aunque Ortega y Gasset lo describa como “imbecilidad transitoria” y “angina psíquica”, así Lope de Vega lo describe como “creer que un cielo en un infierno cabe”, no mata, así Heine nos indique que decir “locura de amor” es una redundancia porqué amar de por sí ya es una locura .
Como lo dije anteriormente lo que probablemente mata es el desamor producido de la sobreestimación del mismo, pero no mata directamente sino a través de una metástasis que se expande por toda la relación, consumiéndola lentamente al punto tal de volverte un autómata decadente y apocalíptico que besa por besar y finge orgasmos por cumplir. Eso de ir por la vida tomándole la mano a una persona creyendo que esta es el causal de nuestra felicidad o peor aún; pensando que podemos cambiarla y redimir sus defectos mata con el devenir del tiempo y mata porque te das cuenta que dicha persona no cambia y es entonces cuando te chocas con la realidad y entiendes que el amor romántico inoculado por las novelas de televisa y por Adolfo Becquer no es mas que una actuación de Columnga y de Thalía ; que el personaje de ambos a ti te queda grande y que por más que intentes no encarnas ni un solo poema. El amor romántico siempre se ha encontrado anexado al sufrimiento debido a los modelos occidentales, quizá sea una visión dramatizada de las cosas pero el amor romántico es responsable de sin número de femicidios situación diametralmente opuesta que se da cuando una pareja hace loa al amor confluente ,ese amor que fluye y confluye con promesa y pacto.

Como siempre digo, para que el amor funcione es imperativo cantar a dúo, sin embargo muchas parejas duan tan solo el silencio y si tienen suerte duan al ritmo de la canción de Guillermo Dávila esa que repite "cuando se acaba el amor”.
Cuando niño mi profesor de secundaria del liceo Victoria me dijo que lo primero que inventó el hombre fue la rueda sin embargo cuando crecí para mi sorpresa entendí que lo primero que inventó el hombre fue el respeto y la comunicación dando origen así a una sociedad civilizada y esa es la panacea del amor veraz .

Don Carlos” de Schiller propugna esta frase “Sólo conoce al amor quien ama sin esperanza”. Pero olvida que el que ama sin esperanza no está haciendo apología al amor sino a la estupidez, es recomendable vivir una vida entregada al budismo o al ascetismo zen o más fácil esperar lluvia en la sabana africana que esperar el sí de un corazón lastimado.
Con el devenir del tiempo he entendido perfectamente el amor romántico y entiendo que detrás de cada carta impregnada con perfume o cada rosa se yergue un gran holding que condena a millones a mirar tele para ver como vive y sufre la gente enamorada como si repitieran al unisonó "SUFRIRÁS HASTA EN LAS LATITUDES DEL AMOR"

 


Fernando Carranza.