domingo, 22 de noviembre de 2015

Una carrera rentable ...

Una carrera rentable  ...


Cuando era niño recuerdo haber utilizado la camisa abotonada hasta el cuello y recuerdo haber tenido la visión idealizada de ser clérigo, eventualmente tuve la avidez galopante de convertirme en veterinario por el gusto insepulto hacia los animales, digo insepulto porqué aún conservo el amor hacia los animales, sin embargo mi actual militancia no radica en curarlos sino en respetarlos, cambié de vocación porqué entre comillas, madure; pero en realidad lo único que hice, fue llenarme de paradigmas y prejuicios producto del aparataje social en el cual vivimos.

Eventualmente fluctué hasta convertirme en una suerte de variable anuente agazapada en un sistema, el sistema que exhorta al ciudadano a ser arribista, a ser  beligerantemente competitivo a comprarse ropa de marca, a ser poser, a ser esnobista y para entrar en la praxis y hacer hincapié a la premisa; a escoger una "carrera rentable" que me permita lograr mis seudo sueños y escogí administración en lugar de medicina veterinaria y no es que tenga una visión reduccionista sobre la medicina veterinaria sino que siendo objetivo sabemos que administración de empresas y negocios internacionales tiene mayor amplitud.

Yo me pregunto ¿en qué momento, el ser humano deja de seguir sus ideales o deja de hacer lo que le gusta para encarnar el papel de un insular Rockefeller o convertirse en una suerte de zombie apocaliptico donde en lugar de iris en los ojos tienes signos de dolar?, para mi la grandeza del hombre radica en la inefable virtud de hacer lo que le gusta, sanamente claro está, sin embargo me apena decir que la virulencia que se yergue es la de un ser humano materialista, con talantes mercantiles que soslaya el candor humano y lo cambia por aptitudes hedonistas, cero empáticas y con cero herramientas emocionales. Naturalmente me gustará verme bien y tener mis comodidades puede ser mi horizonte, sin embargo nunca por nunca dejaré de lado esa espiritualidad con la cual cada ser humano se concibe y como repito la pierde con los años pudiendo recuperarla sí y solo sí logra tomar conciencia.


sábado, 21 de noviembre de 2015

Jesús es mejor que Santa Claus - Fernando Carranza.


La vieja solemnidad 


Jesús es mejor que Santa Claus.
Existen dos fechas en las cuales los peruanos, naturalmente victimas del aparataje social y consumista, nos convertimos en una suerte de zombies apocalípticos, flamígeros y destemplados, dichas fechas son, fiestas patrias y navidad, fechas en la cuales no solo solemos hacer mucho ruido, sino que a la par evitamos oír el solemne y real significado de de estas seudo "festividades". Sin embargo, personalmente aquilato y valoro hasta el hastió a las personas que no se dejan influenciar por esta fiebre mercantil y aprovechan estos días para adecentar y compartir parte de su fuero íntimo, no solo con la familia sino a la par con los amigos; generándose así un ambiente de armonía, confiabilidad y respeto en virtud de mantener, estrechar y ecualizar los lazos de amor.

Precisamente por estas fechas donde acomete y nos abruma la navidad con toda esa parafernalia mercantilista; recuerdo con bastante reticencia y reflexión aquel pasaje bíblico donde se narra a un iracundo Jesús entrando al templo de su padre y arrojando por el suelo los objetos de los mercaderes que habían abarrotado el espacio quitándole toda solemnidad al santuario, ¿acaso ese momento no es una alegoría de los decadentes tiempos que se yerguen actualmente donde las empresas se cuelgan de las emociones de la gente para vender sus productos, quitándole toda altura e hidalguía a los sentimientos y creencias benedictas?. Sabemos que Coca Cola vende alegría, que el BCP vende tiempo, que P&G vende amor y que sin número de empresas se cuelgan de la imagen alegórica de la navidad para vender sus productos haciendo loa al neuromarketing o MKT 3.5. En el relato que describo lineas atrás, los mercaderes aprovechándose de la afluencia de personas que acudían a orar; convirtieron el templo cuyo eje era la adoración a Dios en un grosero damero comercial.

Siendo objetivo, percibo que el significado tácito y real de la navidad se ha menoscabado con el devenir del tiempo y en su antítesis se ha urbanizado una insulsa jungla eléctrica que erróneamente llamamos Merry Christmas, no obstante siempre trato de poner de manifiesto mi senda conservadora y aprovecho esta tribuna para verter algunas lineas que devienen de un alma desnuda. Este año conocí gente maravillosa y a la par mantuve contacto con gente que años atrás conocí y me alegro sobremanera haber concluido un periodo con ustedes.

Felices Fiestas y gracias por todo.
Fernando Miguel Carranza . Escritor de domingos y feriados.