Cuando era niño recuerdo haber utilizado la camisa abotonada hasta el cuello y recuerdo haber tenido la visión idealizada de ser clérigo, eventualmente tuve la avidez galopante de convertirme en veterinario por el gusto insepulto hacia los animales, digo insepulto porqué aún conservo el amor hacia los animales, sin embargo mi actual militancia no radica en curarlos sino en respetarlos, cambié de vocación porqué entre comillas, madure; pero en realidad lo único que hice, fue llenarme de paradigmas y prejuicios producto del aparataje social en el cual vivimos.
Eventualmente fluctué hasta convertirme en una suerte de variable anuente agazapada en un sistema, el sistema que exhorta al ciudadano a ser arribista, a ser beligerantemente competitivo a comprarse ropa de marca, a ser poser, a ser esnobista y para entrar en la praxis y hacer hincapié a la premisa; a escoger una "carrera rentable" que me permita lograr mis seudo sueños y escogí administración en lugar de medicina veterinaria y no es que tenga una visión reduccionista sobre la medicina veterinaria sino que siendo objetivo sabemos que administración de empresas y negocios internacionales tiene mayor amplitud.
Yo me pregunto ¿en qué momento, el ser humano deja de seguir sus ideales o deja de hacer lo que le gusta para encarnar el papel de un insular Rockefeller o convertirse en una suerte de zombie apocaliptico donde en lugar de iris en los ojos tienes signos de dolar?, para mi la grandeza del hombre radica en la inefable virtud de hacer lo que le gusta, sanamente claro está, sin embargo me apena decir que la virulencia que se yergue es la de un ser humano materialista, con talantes mercantiles que soslaya el candor humano y lo cambia por aptitudes hedonistas, cero empáticas y con cero herramientas emocionales. Naturalmente me gustará verme bien y tener mis comodidades puede ser mi horizonte, sin embargo nunca por nunca dejaré de lado esa espiritualidad con la cual cada ser humano se concibe y como repito la pierde con los años pudiendo recuperarla sí y solo sí logra tomar conciencia.
Yo me pregunto ¿en qué momento, el ser humano deja de seguir sus ideales o deja de hacer lo que le gusta para encarnar el papel de un insular Rockefeller o convertirse en una suerte de zombie apocaliptico donde en lugar de iris en los ojos tienes signos de dolar?, para mi la grandeza del hombre radica en la inefable virtud de hacer lo que le gusta, sanamente claro está, sin embargo me apena decir que la virulencia que se yergue es la de un ser humano materialista, con talantes mercantiles que soslaya el candor humano y lo cambia por aptitudes hedonistas, cero empáticas y con cero herramientas emocionales. Naturalmente me gustará verme bien y tener mis comodidades puede ser mi horizonte, sin embargo nunca por nunca dejaré de lado esa espiritualidad con la cual cada ser humano se concibe y como repito la pierde con los años pudiendo recuperarla sí y solo sí logra tomar conciencia.
